Por qué nos cuesta más ahorrar cuando cobramos más

Cobrar más dinero debería hacer que ahorremos más. Tiene lógica si porque si antes yo cobraba 1500 euros y ahora cobros 1800 y sigo con el mismo estilo de vida, teóricamente yo deberia ahorrar 300 euros cada mes.

Sin embargo, no siempre ocurre.

De hecho, es bastante habitual que después de conseguir una subida de sueldo sigamos ahorrando prácticamente lo mismo que antes. Incluso puede pasar que, después de unos meses, volvamos a llegar a final de mes con la sensación de que el dinero no nos llega.

¿Cómo puede ser que cobremos más y sigamos igual?

La explicación tiene mucho que ver con algo que se conoce como inflación del estilo de vida. Cuando nuestros ingresos aumentan, también tendemos a aumentar nuestros gastos. Y lo curioso es que no hace falta comprarse un coche nuevo o mudarse a una casa mucho más cara para que esto ocurra.

Muchas veces empieza de una forma bastante más sencilla.

Cuando ganar más se convierte en lo normal

Pongamos un ejemplo Imagina que cobras 1.500 euros al mes y consigues ahorrar 150. Un tiempo después recibes una subida y pasas a cobrar 1.800.

Los primeros meses notas la diferencia. Tienes más margen, puedes ahorrar un poco más y quizá incluso te permites algún capricho que antes tenías que pensar dos veces.

Por ahora todo está perfecto.

El problema aparece cuando esos 1.800 euros dejan de parecernos un sueldo mayor y pasan a convertirse simplemente en nuestro sueldo.

A partir de ahí es cuando empiezan a cambiar algunas cosas. Quizá antes salías a cenar dos veces al mes y ahora lo haces cuatro. Pides más comida a domicilio, compras ropa con algo más de frecuencia o dejas de mirar tanto el precio cuando haces la compra.

Y tampoco parece que estés gastando una barbaridad.

Ese es precisamente el problema.

Los cambios son pequeños y, por separado, parecen completamente razonables. El café de cinco euros no va a arruinarte, ni una cena más al mes va a impedir que ahorres. Pero cuando todos esos gastos se van acumulando, la subida de sueldo empieza a desaparecer poco a poco.

Además, cuando tenemos más ingresos también cambia nuestra percepción de lo que podemos permitirnos.

Poder pagarlo no significa que tengas que hacerlo

Hay una frase que aparece con mucha facilidad cuando empezamos a ganar más:

«Ahora me lo puedo permitir».

Y seguramente sea verdad.

Si antes cobrabas 1.500 euros y ahora cobras 2.000, es lógico que tengas más posibilidades. Puedes permitirte salir más, viajar, comprar cosas mejores o incluso buscar una vivienda diferente.

Pero una cosa es poder pagarlo y otra decidir que quieres asumir ese gasto.

Pongamos un ejemplo. Antes pagabas 700 euros de alquiler y, después de una subida salarial, empiezas a pensar que puedes permitirte uno de 950. Técnicamente tienes razón. Tu sueldo permite asumir esos 250 euros adicionales.

El problema es que esos 250 euros no se pagan una sola vez.

Se pagan todos los meses.

Al año son 3.000 euros que has convertido en un gasto fijo simplemente porque ahora tienes más ingresos.

Y esto mismo puede pasar con el coche, las suscripciones, los seguros o cualquier otro gasto recurrente. Una mejora que parece pequeña cuando la decides puede acabar comprometiendo una parte importante de tu sueldo durante años.

Por eso, cuando ganamos más, quizá no deberíamos preguntarnos únicamente qué podemos permitirnos, sino también qué gastos realmente queremos asumir.

El dinero extra suele desaparecer poco a poco

Además, cuando pensamos en por qué no conseguimos ahorrar, solemos buscar un gran culpable.

Quizá pensamos que gastamos demasiado en vacaciones, que el coche es caro o que el alquiler se ha comido nuestro sueldo.

A veces es así, claro.

Pero en muchos casos no existe un gasto concreto que explique el problema. Lo que ocurre es que hemos ido aumentando nuestro nivel de consumo poco a poco.

Antes pedías comida a domicilio una vez al mes y ahora lo haces todas las semanas. Antes tenías dos plataformas de streaming y ahora tienes cinco. Antes comprabas ropa cuando realmente la necesitabas y ahora aprovechas cualquier oferta.

Son 10 euros por aquí, 20 por allá y otros 30 el fin de semana.

Nada parece demasiado importante.

Hasta que haces cuentas.

Si tu estilo de vida ha aumentado en 150 euros al mes después de una subida de sueldo, son 1.800 euros al año que ya no están disponibles para ahorrar, invertir o simplemente tener como colchón.

Y aquí está una de las claves: no necesitamos gastar todo lo que ganamos.

Parece una obviedad, pero es fácil olvidarlo cuando empezamos a tener más dinero disponible.

Ahorrar una subida es más fácil que recortar después

Por eso una subida de sueldo puede ser una oportunidad bastante buena para mejorar nuestras finanzas, siempre que no dejemos que todo ese dinero se convierta en nuevos gastos.

Supongamos que cobras 1.700 euros y pasas a cobrar 2.000. Son 300 euros más cada mes.

Podrías gastarlos todos. También podrías ahorrar los 300.

Pero probablemente haya una opción intermedia que resulte más fácil de mantener: utilizar una parte para mejorar tu día a día y guardar el resto.

Por ejemplo, podrías decidir que 150 euros de esa subida van directamente al ahorro y que los otros 150 quedan disponibles para ti.

De esta manera notas que tu sueldo ha mejorado, pero al mismo tiempo consigues aumentar tu capacidad de ahorro.

El ahorro automático puede ser tu mejor aliado

Otro error bastante habitual consiste en esperar a final de mes para ahorrar lo que haya sobrado.

El problema es que normalmente sobra poco.

Cobras y empiezas a pagar. Alquiler, facturas, supermercado, gasolina, alguna cena, una compra que no esperabas, el fin de semana…

Y cuando llega final de mes, miras la cuenta y piensas: «Este mes tampoco ha podido ser».

No necesariamente has hecho nada especialmente grave. Simplemente has ido utilizando el dinero que tenías disponible.

Por eso suele ser más sencillo hacerlo al revés: ahorrar primero y gastar después.

Si recibes una subida salarial, puedes aumentar automáticamente la transferencia que haces cada mes a una cuenta de ahorro o inversión. De esta forma, una parte de ese dinero desaparece de tu cuenta corriente antes de que tengas la oportunidad de gastarlo.

Por ejemplo, si antes ahorrabas 200 euros y recibes una subida de 300, podrías aumentar tu ahorro a 350 o 400 euros.

No tiene que ser esa cantidad exactamente. La idea es que tus ahorros crezcan al mismo tiempo que tus ingresos.

También podemos permitirnos disfrutar del dinero

Ahora bien, tampoco se trata de conseguir una subida de sueldo y seguir viviendo exactamente igual que antes.

Si ganas más, es normal querer disfrutar de parte de ese dinero.
Quizá quieras viajar más, salir a cenar con tus amigos o permitirte algo que antes no entraba en tu presupuesto. No hay nada malo en eso.
Las finanzas personales no deberían consistir en ahorrar hasta el último euro mientras sientes que no puedes disfrutar de tu dinero.

La cuestión está en encontrar un equilibrio. Si cobras 300 euros más, no tienes por qué ahorrar los 300. Pero tampoco tienes por qué gastarlos todos.

Puedes utilizar una parte para mejorar tu presente y otra para mejorar tu futuro. Además, cuando conseguimos mantener controlados nuestros gastos mientras aumentan nuestros ingresos, aparece algo bastante interesante: cada vez necesitamos menos dinero para mantener nuestro nivel de vida.

Eso significa que una mayor parte de nuestros ingresos puede destinarse a ahorrar, invertir o crear un colchón para imprevistos.
Y ahí es cuando una subida salarial empieza a tener un impacto real.

Al final, cobrar más no significa necesariamente tener más

Esta es probablemente la idea más importante.

Ganar más dinero mejora tus posibilidades, pero no garantiza que tu situación financiera vaya a mejorar.

Puedes cobrar 1.500 euros y ahorrar 200.
Puedes cobrar 2.000 y seguir ahorrando 200.

Incluso puedes cobrar 3.000 y no ahorrar prácticamente nada si tus gastos han aumentado al mismo ritmo.

Por eso, cuando hablamos de mejorar nuestras finanzas, no basta con intentar aumentar los ingresos. También tenemos que conseguir que una parte de ese aumento no desaparezca en nuevos gastos.

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